Después del NO, viene el conejo

Después de las votaciones del plebiscito del domingo 2 de octubre de 2016, en las cuales los colombianos dijeron NO a los acuerdos firmados por el gobierno con las Farc, el primer mensaje del presidente Santos fue advertir que seguirá en su empeño por lograr la paz, pero que esta vez si escucharía a la oposición. Anunció además que mantendría el cese bilateral al fuego contra los narco terroristas.

Su primera afirmación fue políticamente correcta para ese momento que vivía el país. Había que apaciguar a los colombianos. Pero posterior a eso aparecen señales que parecieran indicar que viene un gran conejo para los colombianos.

Por su parte, las Farc, desde Cuba, anunciaron que no volverían a la guerra, también en aparente serenidad pronunciaron un discurso políticamente correcto, no sin antes advertir que el plebiscito lo habían ganado los promotores del odio y de la guerra. Confesaron, las Farc, "su inmenso amor por Colombia" lo cual los motiva en su decisión de paz.

Sin embargo, un día después empezó a cambiar el discurso de todos, dejando entrever claras señales de que, a la postre, no se respetarán los resultados del plebiscito.

El lunes 3 de octubre el presidente salió a los medios a decir que el cese bilateral del fuego, iría solamente hasta el 31 de octubre, anunciando, tácitamente, que las negociaciones se terminarían por cuenta de los resultados del domingo anterior. Claro que en la mañana siguiente, tuvo que salir el Ministro de Defensa a corregir, diciendo que el cese bilateral puede ser prorrogado. Más recientemente, anunció –El Presidente- que este iría hasta el 31 de diciembre, sugiriendo que ni un minuto más.

Llueven argumentos desde todos los sectores que apoyan los acuerdos -congresistas de la Unidad Nacional y una buena mayoría de periodistas-, descalificando a los promotores del NO, porque no tenÍan un “plan b”, uno que reemplazara las negociaciones ya firmadas. Una falacia estratégicamente planteada para exacerbar los ánimos de quienes votaron SI, con la cual tratan de sembrar la idea en los colombianos que referendo puede desconocerse. Mal precedente, mal mensaje, mensaje de guerra originado desde el gobierno.

Envalentonadas las Farc, con todo lo afirmado por miembros del gobierno, congresistas y periodistas, ya el martes 4 de octubre, salieron a advertir que “lo firmado, firmado está” y que no aceptarán ningún cambio en el documento, argumentando que este fue entregado a la Federación Suiza y que eso garantiza su validez jurídica. Nuevamente falso!! El documento jurídicamente no existe, eso dice el mismo acuerdo firmado.

Algunos columnistas llaman al gobierno a respetar la democracia y los resultados del plebiscito, aunque el este parece no escuchar. Esta es una señal inequívoca del rumbo que tomará esta discusión. Posteriormente La Canciller advierte que para modificar el texto de lo acordado, habrá que pedirle permiso a las Farc. Lo cual confirma que son aquellas –las Farc- quienes mandan en Colombia. ¿No habían dicho que las Farc se estaban sometiendo a la Constitución Nacional? Claro que ese cuento nunca lo creímos, aunque los promotores del SI lo repetían incesantemente.

De La Calle en consonancia con lo afirmado por Santos, en tono amenazante –antes del plebiscito- dijo que si ganaba el NO, se invalidaban los acuerdos y regresaría la guerra. Hoy se cuenta entre aquellos que pretenden invalidar pero los resultados plebiscitarios.

Algunos, incluso, han llegado a pedir que se investigue a Alvaro Uribe por fraude al elector, por las supuestas mentiras para conseguir los votos que ganaron el plebiscito. Una nueva mentira que tiene un solo objetivo, tratar socavar la legalidad y legitimidad del resultado.

Pareciera como si algunos creyeran que ese Premio Nobel le da a Santos patente de corso y que puede hacer su voluntad sin que nadie pueda oponerse, claro que él también lo cree, no hace mucho declaró que: “yo hago lo que me da la gana” cuando le advirtieron que la pregunta en el plebiscito incumplía lo dicho por la Corte Constitucional. Ese tal premio Nobel, más parece un salvavidas político desde el exterior.

Cuando se conoció la designación del Presidente con el Nobel, este, en una alocución afirmó que quienes votamos por el NO, éramos ignorantes y no habíamos leído los acuerdos, yo le digo, fue precisamente la lectura del documento lo que nos impidió, a muchos, votar en favor de los acuerdos, porque estos contienen asuntos inaceptables, que ya hemos tratado en otras oportunidades.

Uribe y muchos otros -entre los que me incluyo, sin falsas modestias- hemos dicho cuales son los puntos inaceptables. Han sido muchísimas las manifestaciones al respecto y no se puede pretender ahora que sean los del NO quienes adelanten las negociaciones. Esta es una responsabilidad exclusiva del Presidente, pero debe hacerlo respetando la Constitución y no demoliéndola con una Constituyente ilegal como la instalada por él en La Habana. Todos los colombianos queremos paz pero no entregando al país en brazos del socialismo del siglo XXI.

Es obligación del Presidente, si quiere lograr la paz, trabajar con los lineamientos que le entreguen los representantes del NO, ya que ganaron en las urnas, sin que pueda usar artimañas para desconocer esas solicitudes. Él afirma que lo hará pero viene exigiendo plazos para presentar propuestas y poner en consideración de las Farc las que al gobierno le parezcan “pertinentes y viables”, otra señal de que no respetará el mandato del soberano.

¿Que creo viene?

Las Farc no aceptarán cambios en lo que está firmado, ya han dicho que no se mueve ni una coma (,). Recientemente, prohibieron a Enrique Santiago, su abogado, reunirse con los promotores del NO pues los llaman saboteadores de la paz.
Es muy probable que en algún momento se rompan las negociaciones y se termine el cese bilateral, seguro está preparada una oleada terrorista en las ciudades –amenaza de las Farc que fuera trasmitida por el Presidente a los colombianos durante la campaña- con lo cual se culparía de toda esa barbarie a quienes votamos NO, por no aceptar que hay que ponerse de rodillas ante ese “ejercito de ángeles, lleno de amor por Colombia”.

Vendrán apoyos de los WIlliam Ospina, los Abad Faciolince, los Daniel Coronell, las Maria Jimena Duzán, los León Valencia y otros muchos escritores de izquierda, que llenos de odio pregonan paz y amor, y que dirán que todo esto es culpa de Uribe, “todos” estarán de acuerdo en que lo negociado con las Farc era "el mejor acuerdo posible". Todos ellos nos pedirán nuevamente que desarmemos nuestros corazones, que quien este libre de pecado tire la primera piedra, que aprendamos a perdonar, mientras a ninguno le veremos pidiéndole a las Farc que suelten a los secuestrados y a los niños reclutados, que muestren un mínimo de arrepentimiento y que al tratar de reinsertarse a la vida civil respeten las reglas –de la democracia- que ellos dicen haber aceptado.

Santos después de unos días de una nueva campaña mediática y de financiar marchas como #AcuerdoYa, dirá que ya se escuchó a los del NO y que sus propuestas son inviables. Así las cosas, como la Corte dijo que el plebiscito era vinculante para él y para guardar las apariencias, entregará el mismo documento ya firmado o uno maquillado, a alguno de sus aliados como Roy Barreras o Armando Benedetti, para lo tramite el Congreso como “iniciativa propia”.

Se fabricará un "clamor nacional" pidiendo se retome el camino de la paz a través de esos acuerdos, como sucede con las “espontáneas” marchas de los estudiantes por todo el país. Dicen que nadie las financia, pero circulan fotografías de MartÍn Santos y de Antanas Mockus en las marchas. ¿Coincidencia?

No hay que negar que son ingeniosos los amigos del Foro de Sao Paulo. Al final nos habrán puesto un gran conejo y se habrán burlado de todos los colombianos pisoteando la democracia. Eso si que parece un exagerado precio a pagar.

Pregunta: ¿no les parece ridículo o una burla, esa publicidad de las Farc con un gran grupo de guerrilleros cantando el himno de la alegría? Por favor, no nos crean idiotas!! Eso si que ofende.


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