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Una historia mal contada

Esta vez quiero contar una historia, que según todo lo que he vivido, leído e investigado, ha sido contada al revés y pretendo contarles la correcta, en forma general, pues la cronología y ciertos hechos desvirtúan la referida. Seguro habrá hechos particulares que se salen de lo general, pero a grandes rasgos, esta es la historia. Por tamaña osadía, me lloverán rayos y centellas, incluso amenazas, pues para muchos la verdad es otra, ya que algunos (generalmente la izquierda radical) se han empleado a fondo tratando de cambiar la historia de la violencia en Colombia.

Con el decreto Ley 356 de 1994, el presidente Cesar Gaviria Trujillo dio vida a las cooperativas de seguridad agraria, que posteriormente fueron llamadas “convivir” tenían como objetivo brindar seguridad al campo a través del flujo de información hacia las autoridades.

Fueron tan efectivas, que mantenían a raya a todas las organizaciones criminales por la pronta relación de la fuerza pública en defensa de los campesinos, ganaderos y agricultores, convirtiéndose estas en un gran estorbo principalmente para la subversión armada, al punto de que se generó una gran presión sobre el presidente Samper, a través de denuncias realizadas por los voceros de aquellos a quienes les resultaban tan incomodas.

No hay que olvidar que en muchas instancias de poder han proliferado los voceros de las Farc y del ELN, agrupaciones delictivas que motivaron, como reacción, la formación de grupos mal llamados “paramilitares”.

El imaginario popular se ha sembrado la idea, según la cual, las “Convivir” fueron el origen de los grupos paramilitares. No importa que la cronología histórica no cuadre, no importa que no haya coincidencias entre unos hechos y otros, lo importante es echar a rodar la mentira que será repetida hasta por aquellos mas cultos y educados. Esa parece ser la “verdad” entre el común de la gente.

Algunos autores ubican la creación de los grupos paramilitares en los años 60’s y los ligan a una política anti subversiva del imperialismo colonizador (USA), lo cual coincide plenamente con la eterna acusación contra ese país, tantas veces llamado imperialismo norteamericano, que según nuestros amigos de izquierda (aclaro que tengo muchos) es el culpable de todos los males que aquejan a Colombia y en general en Latinoamérica, (para que se hagan una idea de esta ridícula obsesión, pueden leer el “Manual del perfecto idiota latinoamericano” escrito por Plinio Apuleyo Mendoza, Alvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner). Claro que en Colombia esto ocurría hasta hace poco, porque ahora, según la izquierda, el culpable de todos los males y a quien hay que combatir es a Alvaro Uribe Vélez.

Retomemos. Para los años 60’s y 70’s y principio de los 80’s existían organizaciones de Autodefensas Campesinas, que también eran legales. El principio de la “legítima defensa” ha estado en nuestra constitución desde siempre. Así pues, lo que hacían ganaderos y campesinos era defenderse legítimamente de los grupos guerrilleros que azotaban los campos secuestrando, asesinando, extorsionando y robando ganado.

Posteriormente, en los 80’s, aparecieron los narcotraficantes comprando las tierras y pagando, al principio, precios exorbitantes. Muchos vendieron. Los nuevos dueños, con sus cuantiosos recursos, fueron armando sus propios ejércitos y así se aparecen las Autodefensas Ilegales, que se enfrentaron abiertamente con las guerrillas, y al parecer hicieron mucho daño a las guerrillas, pues utilizaban las mismas estrategias de terror que sus declarados archi-enemigos.

El fallido proceso de paz entre Belisario Betancur y las Farc (estas ultimas expertas en pedir reformas al Estado inaceptables, hasta que llegó Juan Manuel Santos a concederles lo que pidieran para firmar un papel llamado Acuerdo de Paz), permitió la conformación de un partido político que se llamó la Unión Patriótica (UP), conformado por miembros de las Farc desmovilizados, gente del Partido Comunista y militantes de la JUCO (Juventudes Comunistas), quienes mientras hacían política en la “legalidad”sus socios en armas seguían aterrorizando a los colombianos, especialmente a aquellos que habitaban y vivían del campo (agricultores y ganaderos). Es decir, la UP surgió y actuó como el brazo político de las Farc.

Pues bien, entre los años 1985, 1986 y los que siguieron, aquellos grupos de Autodefensas Ilegales iniciaron una campaña de exterminio contra los miembros de ese partido, la cual hacía parte estratégica de su guerra frontal -de estos grupos- contra los grupos subversivos. Por esto hemos dicho que nos preocupa mucho esta paz como monumento a la impunidad, la de Santos, porque Dios no lo quiera, podrían pasar cosas similares en vista de que se repite el modelo.

Mucho se ha dicho de participación de militares y políticos en esta matanza, pero nada ha sido probado, solo algunas excepciones en procesos tortuosos utilizando testigo bien cuestionados. Es claro que la subversión y sus amigos (que muchos de ellos están camuflados en la legalidad) han repetido sin cesar que esta fue una política del “establecimiento” para referirse a que fueron los gobiernos de la época y siguen afirmando, sin pruebas, esto era una política de estado.

Desde esa época, hasta que Uribe los desmovilizara, las Autodefensas Ilegales fueron el terror de las guerrillas, de sus auxiliadores, de las familias de guerrilleros y de muchos inocentes atrapados en medio del fuego de esta sangrienta guerra fratricida llevada a cabo entre delincuentes por el control de la tierra, del territorio y del poder.

¿Adivina el querido lector como es que las Convivir no pudieron ser el origen del paramilitarismo en Colombia? Como habíamos mencionado estas aparecieron en forma legal en 1994 y lo fueron (legales) hasta casi el final del gobierno de Samper. Que algunos grupos de autodefensas ilegales conformaron, como fachada, unas convivir, es verdad. Se sabe de unas 6 entre cientos que prosperaron a lo largo y ancho del país. Pero de allí a decir que las Convivir fueran elementos estratégicos de una política paramilitar, hay un abismo.

Hay algo que faltaba, poder ligar las autodefensas ilegales con el Estado y por eso fueron llamadas, estas organizaciones, como “paramilitares”. Explico: paramilitar se denomina a una organización civil con organización o estructura militar, avalada por el Estado. Ejemplo: la Policia Nacional, la Defensa Civil o los Bomberos, entre otras. ¿Comprenden? si a las Autodefensas Ilegales se les llamaba “paramilitares”, nombre dado por parte de las izquierdas y las guerrillas, por Asociacion, podrían ser “asociadas” con el Estado en el imaginario colectivo. Astutos ¿no? Cierto, muy, pero muy inteligentes!!

Desde esa asociación a través del “nombre” se apoyan para acusar a Colombia de hacer “terrorismo de estado” y otra gran cantidad de infamias, en su gran mayoría falsedades. Al final, hoy, el ejército y la policia, fuerzas institucionales, serán llamadas a responder por cada baja de la guerrilla que ellos presentan como “falsos positivos”, con lo cual habrán ganado la guerra a los colombianos, en el campo Político y Jurídico.

Ahora repetiré lo que he dicho tantas veces en este espacio: muy pronto (hoy mas cerca que antes) veremos a los guerrilleros gobernando y a los soldados en las cárceles, y hasta al presidente Uribe lo quieren ver encarcelado, ya ni siquiera lo disimulan. No hay mas que escuchar a uno de los candidatos de “los decentes” (un señor Bolivar que más parece un gamín), que acompaña a Petro todo el tiempo, quien abiertamente anuncia que quieren ver a Uribe en una cárcel. Habría que recordar, que ese parece ser el único propósito en la vida del Senador Iván Cepeda. En las próximas elecciones votemos bien, no podemos permitir que los decentes nos lleven a ser la próxima Venezuela.