Justicia aberrante

Se conmemoró, el 12 de diciembre pasado, el aniversario de una tragedia por la que se señaló injustamente a dos héroes de esta Patria, al señalar falsamente a dos pilotos de la Fuerza Aérea, acusándolos de haber bombardeado un caserío y haber asesinado a 17 personas en un lugar llamado Santo Domingo (Arauca). La historia, una de las más sórdidas donde interviene la justicia colombiana, tiene tras las rejas a los dos oficiales desde hace más de 18 años.

Hace 20 años, el Ejército de Colombia, pretendía interceptar una avioneta cargada con cocaína, propiedad de las Farc que controlaba el hermano del Mono Jojoy, un siniestro terrorista apodado Grannobles, el mismo que fuera acusado años antes por la desaparición de tres indigenistas norteamericanos asesinados en Colombia por las Farc.

En desarrollo de la operación militar, las tropas del Ejército se enfrentaron con una cuadrilla al mando del mencionado narco-terrrorista en las cercanías del caserío. Los bandoleros, como se les llamaba antiguamente a las Farc, huyeron hacia una zona selvática que denominaron, en la jerga del combate, como una “mata de monte” tratando de eludir a las tropas que representan la legalidad y defienden nuestra Nación.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea, que participaba como apoyo en la operación y a solicitud de las tropas de tierra, descargó una bomba clúster, también llamada bomba “racimo” sobre la mata de monte, sector referenciado por los soldados de tierra donde se pretendían camuflar o escabullir los narco-terroristas.

Entre tanto, un avión SkyMaster, de los Estados Unidos, sobrevolaba la zona y grabó en un video los combates aqui descritos. Ese video, que hoy es público, registró los combates entre las tropas del Ejército y el bombardeo ejecutado por el helicóptero de la Fuerza Aérea, prueba que el caserío de Santo Domingo estaba intacto cuando las tropas y el helicóptero se habían ido.

El video permite apreciar que, terminados los combates, el caserío estaba intacto y se observa que frente a la estación de gasolina había un camión rojo en buen estado, sobre el que, según versiones de falsos testigos o testigos presionados, supuestamente cayó la bomba clúster causando la muerte de las 17 personas. Las primeras investigaciones sobre la explosión del camión revelaron que este estaba cargado de explosivos y fue detonado posteriormente a los combates antes relatados.

Si los amables lectores quieren pruebas irrefutables, sobre lo anteriormente afirmado pueden ver un video, que se consigue en YouTuBe y se ha llamado: “QUE LA PRIMERA VICTIMA NO SEA LA VERDAD”, realizado por la FEDERACION VERDAD COLOMBIA. (Dura 15 minutos, lo pueden ver siguiendo el vínculo).

Allí también puede escucharse y leerse (cuando no se entienda) testimonios de guerrilleros desmovilizados que comprueban que la masacre realmente fue perpetrada por las Farc y que al parecer, agentes encubiertos, pertenecientes o simpatizantes a este grupo, fabricaron y concretaron el montaje que estamos denunciando una vez más como demostración de que ni la verdad, ni las víctimas, ni la justicia, son el eje central de una paz espúrea firmada el presidente Juan Manuel Santos en 2016.

Las irregularidades de un proceso viciado y dirigido a encarcelar a unos oficiales, desprestigiar a la Fuerza Aérea Colombiana y demandar por sumas millonarias al Estado colombiano, como tantos otros casos contra las FFMM, son pan de cada día y que los estudiosos de este conflicto hemos llamado “guerra jurídica”.

En esta y en otras patrañas del mismo tipo se requiere que intervengan varios actores, lo que les garantiza el éxito:

1- Los extremistas Farc que en este caso fueron los victimarios y que lograron desviar la atención para enlodar a la Fuerza Aérea; 2- la Justicia en la que intervienen jueces y fiscales, que ideológicamente están cercanos a los grupos terroristas, y que son cuidadosamente elegidos por manos oscuras de gran poder; 3- La Prensa que siempre esta dispuesta a creer aquello que mas genera escándalo y cuenta con ejércitos de periodistas de izquierda con el mismo sentimiento de odio hacia las Fuerzas Militares que profesan los políticos de izquierda cercanos a los grupos terroristas; 4- Las ONG de “derechos humanos”, las cuales son las expertas en presentar demandas contra el Estado en la CIDH y logran que se condene a la Nación a pagar millonarias indemnizaciones, de las cuales se lucran de manera escandalosa.

En este caso así funcionó el montaje y todas las pruebas fueron fabricadas o falseadas para lograr el objetivo:

Según la información contenida en el vídeo y las afirmaciones de los desmovilizados que aparecen en el audiovisual las Farc amenazaron a la población para que declarara que el helicóptero de la Fuerza Aérea había bombardeado la población. Todos los testimonios contradicen los hechos y las pruebas conseguidas por los peritos de la defensa.

La Justicia, con un par de fiscales que “recabaron las pruebas” después 14 meses de ocurridos los hechos, sin respetar ningún tipo de “cadena de custodia”, estructuraron todo el montaje contra los pilotos y los jueces, que otras ocasiones son tan escrupulosos con el origen de las pruebas, como en el caso de los computadores de Raul Reyes, “creyeron” todas en las presentadas por los fiscales.

Sorprende, por decirlo menos, que los jueces aceptaran, sin ninguna técnica forense y sin verificar que las pruebas hubiesen sido obtenidas en forma legal, y desestimaran pruebas contundentes como el video del SkyMaster y aceptaran las irregularidades cometidas en la investigación. Nadie ha explicado hasta la fecha, porque el video del avión nunca fue tenido en cuenta en el juicio.

Las ONG apoyaron este montaje y fueron quienes demandaron al Estado Colombiano ante la CIDH obteniendo millonarios recursos “para las víctimas”. Además de las millonarias sumas para las familias de las víctimas de las Farc, los cuales se quedan casi todas en los bolsillos de las ONG, se ordenó construir un monumento infame, supuestamente para honrar la VERDAD, el cual realmente fue un monumento a la infamia, a la mentira, a la capacidad que tienen estos enemigos de la democracia para hacer montajes y contar la historia completamente al revés.

Por último, la prensa, ávida de escándalos y con inclinaciones casi siempre hacia la izquierda enemiga de las Fuerzas Militares, presionó, apoyó, acosó y logró “motivar” a jueces y magistrados para que dictaran condenas infames contra los militares, la Fuerza Aérea y el Estado Colombianos.

Pero lo más escandaloso es que jamás han contado, ni lo harán, las escalofriantes coincidencias de todas esta estrategia con las conquistas conseguidas por las FARC ante el gobierno de Santos, al contar con una Justicia Especial para la Paz (JEP), que muchos han llamado Justicia Especial para absolver a las Farc, tan aberrantemente conformada que hasta allí llegaron el par de fiscales de marras, uno como Fiscal de la JEP y el otro como Magistrado de la misma entidad, lo que confirma que esa JEP fue creada para absolver a los guerrilleros y para enjuiciar militares que no confiesen “la verdad” que ellos pretenden escuchar.


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